Lab Poesía Expandida

Laboratorio de Poesía Expandida


El laboratorio de poesía expandida nace de mi práctica de aula en la Universidad de las Artes. La pregunta que me hacía dada mi condición de docente era si era posible y hasta qué punto producir artistas. Y no cualquier tipo de artistas, sino artistas capaces de empoderar a otras personas a través de su acción estética.

Trabajé primero en la accesibilidad de los códigos. Me parecía fundamental que mi alumnado dominase los códigos de la producción poética y discursiva, y también que fuese capaz de intervenirlos, hackearlos y dejarlos a disposición de otras personas. El motivo se hacía recurrente: producir artistas que hacen a otros artistas.

La primera etapa del laboratorio se centró en la investigación de poemas-cachivache, al estilo de los de Oulipo. La construcción de poemas que, una vez puestos en marcha, produjesen nuevos poemas, se convirtió en el centro de mi interés. Seguramente no por casualidad, colaboré en esta fase con Jerónimo Rachjenmberg, quien desarrollaba partituras que producían piezas musicales inéditas mediante un dispositivo que integraba la repetición y la aleatoriedad.

Usamos los cachivaches como herramienta pedagógica. Por una parte, el diseño de los mismos hacía necesario el manejo de los códigos de la disciplina, por otra, su uso, convertía en un juego la práctica de la producción artísticas.

Los resultados se presentaron como muestra en Interactos y a partir de entonces quedó fundado el laboratorio de forma oficial.

En su segunda etapa, el Laboratorio de Poesía Expandida indaga sobre las posibilidades de la expansión del libro. El poemario, como agregado de piezas de poesía expandida, asume como escritura y junto a los grafos, la performance, las artes visuales, las artes sonoras y el arte de instalación.

Nos preguntamos si debíamos sobredeterminar el dispositivo de lectura, el «libro», con una estructura a priori (temática, temporal, formal) y decidimos optar por dejar que surgiesen las piezas desde sus contextos propios, cada una con sus propias características formales y de contenido, e ir viendo, a medida que avanzaban, cómo se componían sobre un mismo plano espacio-temporal, el del poemario como sala expositiva. Decidimos que la unidad o disgregación de un poemario expandido debía quedar indecidida, y en todo caso, ser un producto de la experiencia del /a lector/a que lo transitase. 

Inferno Palpavél. Mirian Carbo y Gabriela Tapia.LibreLibro2019

Presentamos la muestra. ¿Cómo se hace un poemario expandido? en LibreLibro 2019, Universidad de las Artes, Guayaquil.

Poesía no sonora. Lila Murillo. Libre Libro 2019

Durante nuestra tercera etapa nos dedicamos a la producción de poemarios expandidos, aplicando los aprendizajes que habíamos hecho hasta entonces. Decidimos construir instalaciones interactivas que interviniesen los espacios públicos y proponer dispositivos experienciales para la lectura.

A esta fase pertenecen los poemarios: «Con los cinco sentidos. Paseo sensible por la ciudad de Guayaquil» que fue seleccionado para formar parte de la muestra Guayaquil Archipielágico 2019; «Estéticas de sí», Intervención en Parque Centenario, Guayaquil, 2019 y «Los cueros al sol de Olón», Olón, Santa Elena 2019.

En este último poemario el Lab diseñó una serie de talleres de cuerpo y escritura para la comunidad de mujeres de la comuna de Santa Elena con la que después produjimos una instalación efímera en la plaza central de Olón.

Se cumplía así la vocación inicial del laboratorio. Lxs participantes se habían convertido en artistas que hacían accesibles los códigos de la producción cultural a comunidades ajenas a los ámbitos universitarios.

El Lab no había producido solamente obra poética, sino poetas y poetisas que ahora podían a su vez, no sólo producir obra, sino a poetas y poetisas nuevas. Recursividad lograda.

Taller Cuerpo y Escritura. Olón 2019. Impartido por Mery Guillén, Lila Murillo, Gabriela Tapia y Mirian Carbo.